Historia

Desde la década del año 20 hasta nuestros días, la tradicional esquina de Italia y Sarmiento siempre fue una panadería. Sin embargo, a partir de mediados de siglo, la familia Trivisonno desempeñó un rol fundamental, transformándose en una empresa líder con los conocidos productos “HDT”.

Los Trivisonno eran una familia de productores agropecuarios de Los Cardos. Uno de los hermanos varones había aprendido el oficio de panadero y habría incentivado al resto de la familia a radicarse en Las Rosas para llevar este trabajo.

Un lunes 31 de mayo de 1954, los 4 hermanos mayores iniciaron la firma “Hijos de Domingo Trivisonno”. Desde entonces y durante 2 años se repartía el pan en jardinera. Habían 2 jardineras y 4 caballos. Durante la mañana repartían el pan por el centro del pueblo y durante la tarde por los barrios, como el trabajo iba muy bien, en un par de años se pudo comprar la propiedad a la familia Reinaldi.

Los años 50 fueron florecientes, los frutos de esos 6 años de intenso trabajo se vieron reflejados cuando entre 1960 y 1961 se amplió la panadería con maquinarias nuevas y un horno Argental. Esta fábrica que todavía funciona en Granadero Baigorria, les vendió el horno P20 que fue el primero en la zona.


Nuestra panadería era la única del interior de la Provincia de Santa Fe que fabricaba masas finas. Antes, la gente debía viajar hasta Rosario para poder degustarlas. Fue así como la marca decidió comenzar a elaborarlas con el asesoramiento de los dueños de la panadería “La Victoria” de Alberdi, la familia Canavese.

En 1970 nos extendimos a toda la provincia de Santa Fe, Chaco, Formosa y llegamos hasta Clorinda.  El reparto era realizado con el siempre fiel Ford 7000 con chasis y acoplado, el cual llegaba todas las semanas con mercaderías variadas a través del supermercado Iñiguez de la fronteriza ciudad de Clorinda. Los paraguayos esperaban ansiosos la llegada del camión con nuestros productos, nada se devolvía y tenían una aceptación extraordinaria por su calidad y precio.

Se invirtió realizando una segunda ampliación y agregando un horno eléctrico y a gas oíl. Además, se compraron máquinas nuevas para la fabricación de pastas como fideos, ravioles y ñoquis.

A partir del año 75, comenzamos a elaborar también discos de empanadas, tapas para pastelitos y pascualinas, que aún no eran conocidas en Rosario. La novedad de estos 3 nuevos productos fue traída a nosotros por una clienta que las conoció en Buenos Aires y nos insto a fabricarlas.

También se trabajo mucho en Concordia, hasta la década del 90. Al norte enviamos nuestros productos desde el año 70 hasta el 82, fecha en que una gran inundación destruyó todo el supermercado Iñiguez en Clorinda. Después con las devaluaciones, a los paraguayos no les convenía más comprar aquí y por eso dejamos de ocupar esa plaza, agregado a esto, el tema de la competencia que crecía día a día.

Del año 90 en adelante, la empresa paso a quedar en manos del yerno de uno de los 4 fundadores. Con juventud, iniciativa y la implementación de las herramientas necesarias, comenzó un crecimiento y una innovación constante.

A partir del año 2000 surgió una segunda marca, “La Argentina”. Desde entonces y por medio de nuevas maquinarias, se logró agilizar la tarea del personal para aumentar la producción, como en el caso de la elaboración de tapas para empanadas y pascualinas (antes cortadas manualmente). Posteriormente se lanzaron al mercado 2 nuevos tipos de fideos: fusiles y mostacholes.

De esta manera, hemos logrado hacer llegar nuestra producción a mayor cantidad de pueblos en gran parte de Santa Fe y algunos pueblos de Córdoba.

En la actualidad los productos HDT y La Argentina son conocidos en toda una amplia zona y han marcado una época muy importante. La gente los conoce y los ha adoptado como productos tradicionales y de mucha calidad.
HDT y La Argentina productos alimenticios
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